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Entiendo inglés, pero me bloqueo al hablar: cómo ganar confianza en el trabajo

October 06, 2026•9 min read

Entiendo inglés, pero me bloqueo al hablar: cómo ganar confianza en el trabajo

“Entiendo inglés, pero no puedo hablarlo.”

Esta es probablemente una de las frases que más escucho de los profesionales que llegan a nuestras clases. Y lo interesante es que, la mayoría de las veces, no estamos hablando de personas que no saben inglés. Todo lo contrario.

Trabajo todos los días con profesionales increíbles que llevan años estudiando inglés. Han pasado por institutos, academias, cursos, han estudiado gramática y han invertido mucho dinero. Pero, más importante que el dinero, han invertido tiempo. A veces estamos hablando de cinco, diez o incluso más años aprendiendo el idioma.

Por eso, cuando alguien me dice “entiendo inglés, pero no puedo hablarlo”, normalmente no pienso que tengamos que empezar desde cero. Al contrario, pienso que tenemos una muy buena base. El inglés ya está ahí. Ahora tenemos que sacarlo de la cabeza y empezar a usarlo.

What you don't use, you lose

Creo mucho en una idea muy sencilla: what you don't use, you lose. Lo que no usas, lo pierdes.

Puedes estudiar un idioma durante años, pero si no lo utilizas con frecuencia, especialmente para hablar, empiezas a perder agilidad.

Es un poco como volver a practicar un deporte después de mucho tiempo. Sabes lo que tienes que hacer, pero al principio todo se siente más lento y un poco extraño. Con el inglés pasa algo muy parecido. Sabes la palabra. Estás seguro de que la conoces. Pero tarda demasiado en salir.

Entonces empiezas a pensar, a traducir, a revisar la gramática en tu cabeza, cambias la frase... y cuando finalmente estás listo para hablar, la conversación ya avanzó.

Por eso disfruto tanto esas primeras clases con un estudiante que tiene este problema. Muchas veces bastan unas pocas clases para empezar a ver un cambio. Primero se da cuenta de que puede responder una pregunta. Después cuenta una historia. Luego empieza a hacer sus propias preguntas y a reaccionar de una manera mucho más natural.

Es casi como encender un interruptor.

No le enseñamos inglés desde cero en dos o tres clases. El inglés ya estaba ahí.

El verdadero miedo muchas veces es: “¿Y si no entiendo?”

Curiosamente, muchos profesionales no tienen tanto miedo de hablar. Lo que realmente les preocupa es lo que pasa después de hablar.

Imagina que estás en una reunión internacional. Preparaste lo que querías decir, haces tu pregunta en inglés y todo sale bien. Pero la otra persona responde muy rápido, tiene un acento al que no estás acostumbrado o utiliza una expresión que no conoces.

No entendiste.

¿Y ahora qué?

Para algunas personas, decir “Sorry, I didn't understand” es casi impensable. Sienten que están admitiendo públicamente que su inglés no es suficientemente bueno. Se ponen nerviosas, llega la ansiedad y, de repente, parece que el cerebro simplemente se apaga.

En ese momento el problema ya no es solamente el inglés. Las emociones tomaron el control de la situación.

Parte de nuestro trabajo consiste en normalizar estos momentos. No vas a entender absolutamente todo, y pedirle a alguien que repita algo también es completamente normal.

Puedes decir “Could you say that again?”, “What do you mean by...?” o “Just to make sure I understood correctly...” y continuar con la conversación.

Eso no es mal inglés. Eso es comunicación.

También tenemos que hablar de la vergüenza

Hay otro tema que aparece muchísimo en mis clases y que casi nunca aparece en los libros de inglés: la vergüenza.

A veces bromeo con mis estudiantes sobre los turistas estadounidenses que viajan a países de habla hispana. Muchos llegan con un español bastante limitado y simplemente se lanzan a hablar. Utilizan las palabras que conocen, se inventan alguna que otra, hacen gestos cuando lo necesitan y siguen adelante. No pasan cinco minutos afuera de una cafetería intentando construir la frase perfecta antes de pedir un café.

Sí, estoy generalizando un poco, pero utilizo el ejemplo porque nos permite hablar de algo importante. Muchos de mis estudiantes saben mucho más inglés de lo que creen. El problema es que les da vergüenza mostrar un inglés que no sea perfecto.

Cuando empezamos a reconocer esa vergüenza, también podemos empezar a trabajar con ella. Incluso podemos reírnos un poco de ella. Poco a poco deja de controlar la conversación.

Y ahí es cuando empiezan a cambiar las cosas.

Tu acento es como tu nariz

Después está el acento. Este preocupa a muchísima gente.

Yo suelo decirles a mis estudiantes que tu acento es como tu nariz. Sí, esa cosa que tienes en la mitad de la cara. Es parte de ti. No tienes que pasar toda la vida intentando esconderlo.

Yo soy colombiano. Mi inglés tiene una historia, igual que el inglés de una persona de México, Brasil, Portugal, Francia o Alemania tiene la suya. El objetivo no debería ser borrar completamente esa identidad para intentar sonar como otra persona.

La pregunta importante es mucho más sencilla: ¿las personas te entienden?

Por eso prefiero concentrarme en la fluidez. Una de las cosas que trabajamos es aprender a leer y hablar en grupos de palabras, en lugar de procesar el inglés palabra por palabra. Cuando empiezas a reconocer esos grupos, el idioma adquiere ritmo y comienza a fluir de una manera mucho más natural.

No necesitas eliminar tu acento para hablar inglés con confianza.

“Yo sé el inglés en mi cabeza”

Cuando un estudiante me dice “yo sé el inglés en mi cabeza, pero no puedo hablarlo”, para mí eso es un buen punto de partida. Tenemos muchísimo con qué trabajar.

Nuestro trabajo consiste en poner a esa persona en situaciones en las que realmente necesite utilizar el idioma. Eso no significa empezar con una presentación de 30 minutos frente a la junta directiva. Podemos comenzar con un tema social, una situación sencilla del trabajo, una pregunta o simplemente una conversación sobre algo que pasó durante la semana.

Cada vez que el estudiante logra expresar una idea, aunque no sea perfecta, ocurre algo importante: obtiene evidencia de que sí puede hablar inglés.

Después hacemos otra pregunta. Cambiamos la situación. Empujamos un poquito más.

Me gusta pensar que estamos quitándole el óxido al inglés. El conocimiento está ahí; simplemente tenemos que volver a poner la máquina en funcionamiento.

“Pero yo solo tengo una hora de clase a la semana”

Hay algo de Go English Live que sorprende a algunas personas: muchos de nuestros estudiantes tienen solamente una hora de clase a la semana.

Entonces, ¿cómo puede alguien mejorar su inglés estudiando solo una hora?

Bueno... en realidad no es solamente una hora.

Antes de la clase, nuestros estudiantes tienen acceso al contenido en nuestro LMS. Pueden ver el video de introducción, escuchar el podcast de la unidad y trabajar el vocabulario. No tienen que pasar horas estudiando, pero llegan a clase sabiendo cuál es el tema y ya han tenido contacto con el lenguaje que vamos a utilizar.

Después viene la parte que, para mí, realmente marca la diferencia: lo usamos en clase.

El vocabulario que prepararon aparece en la conversación. Las ideas del video se convierten en preguntas y temas de discusión. El inglés deja de ser algo que estudiaron ayer y se convierte en algo que necesitan hoy para comunicar una idea.

Eso es exactamente lo que buscamos.

La nueva tarea: activación

También me gusta cuestionar un poco la idea tradicional de la tarea. Un profesional que ya trabajó ocho o diez horas probablemente no está muy emocionado por terminar su clase de inglés y recibir tres páginas de ejercicios de gramática para hacer en la noche.

Por eso nosotros hablamos mucho más de activación.

El primer paso puede ser ridículamente sencillo: cambia el idioma de tu celular a inglés.

Eso es todo.

De repente vas a encontrarte con pequeñas dosis de inglés durante todo el día sin tener que buscar una hora adicional para “estudiar inglés”.

Después busca un podcast sobre algo que realmente te guste. Y no tiene que ser un podcast para aprender inglés. Puede ser sobre negocios, tecnología, pádel, fútbol, marketing, viajes o cualquier tema que escucharías de todas formas.

Busca un momento durante la semana para escucharlo. No conviertas todo en un ejercicio. No pauses cada 30 segundos para buscar una palabra en el diccionario. Escucha, intenta entender y sigue adelante.

Queremos que el inglés empiece a formar parte de tu vida, en lugar de existir únicamente durante tu clase de inglés.

Un estudiante que me recordó por qué hacemos esto

Tengo un estudiante al que la pronunciación siempre le ha costado bastante. Entiende inglés, tiene el conocimiento y puede participar, pero algunas palabras han sido realmente difíciles para él. A veces mira una palabra que conoce y su pronunciación natural sale tan diferente que termina estresándose.

No intentamos “arreglar su inglés” de una sola vez.

Fuimos trabajando poco a poco. Un tema social a la vez. Situaciones reales. Inglés situacional que realmente pudiera utilizar. Algunas cosas mejoraron rápidamente y otras necesitaron mucho más tiempo. Y no pasa nada.

Lo que realmente me importa es lo que ocurre cuando una persona que antes estaba constantemente preocupada por cómo sonaba empieza simplemente a hablar.

Es difícil explicar esa sensación como profesor. Todavía se me pone la piel de gallina cuando veo a un estudiante que llegó inseguro empezar a tener una conversación, desarrollar una idea, hacer un chiste o defender su opinión en inglés sin estar pensando constantemente en cada palabra.

Ahí sabes que algo cambió.

Tal vez no necesitas aprender más inglés. Tal vez necesitas usar el inglés que ya sabes.

Si entiendes inglés pero te bloqueas cuando tienes que hablar, no asumas automáticamente que necesitas otro curso lleno de gramática, listas de vocabulario y ejercicios.

Tal vez necesitas práctica. Tal vez necesitas aprender a manejar ese momento en el que no entiendes a alguien. Tal vez necesitas aceptar tu acento. O quizás simplemente necesitas un espacio donde puedas hablar, equivocarte, intentarlo otra vez y descubrir que no pasa nada terrible cuando una frase no sale perfecta.

La confianza no aparece mágicamente antes de empezar a hablar. En mi experiencia ocurre exactamente al contrario: hablamos, nos damos cuenta de que podemos hacerlo y, poco a poco, ganamos confianza.

Y a veces ese inglés que pensabas que habías perdido estuvo ahí todo el tiempo.

Solo estaba un poco oxidado.

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Mauricio Lopez

English Coach, translator and interpreter.

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